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El matrimonio gay, ¿perversión y pérdida de valores?

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El matrimonio entre personas del mismo sexo, llamado matrimonio gay o igualitario, ha estado en boga en los últimos años, es un tema que, a pesar de no ser novedoso, ahora salió a la luz pública y es centro de cientos de debates. La pregunta que me hago es si realmente es una propuesta benéfica para la lucha LGBT. Sería fácil solamente responder que sí, que todos deberíamos tener las mismas posibilidades y derechos de contraer matrimonio, y esto, claro está, es obvio, pero no me refiero a si está bien y es adecuado, sino a su pertinencia dentro del mismo contexto LGBT. El matrimonio gay, ¿perversión y pérdida de valores?

La lucha por los derechos homosexuales data desde finales del siglo XIX, sin embargo, fue hasta los movimientos contraculturales cuando tuvo su mayor impacto y consideración, pero, ¿por qué no se acepta en nuestra sociedad la amplia gama de sexualidades, deseos y orientaciones? Siguiendo a Judith Butler, la sociedad tiene una estructura llamada heteronormativa o matriz heterosexual, en la cual se exige que los géneros sean inteligibles, es decir, que instauren y mantengan relaciones de coherencia y continuidad entre sexo, género, práctica sexual y deseo (El género 72). Todo aquel que no mantenga esta coherencia y continuidad conforme las normas de la matriz heterosexual, es aparentemente una persona, pero no corresponde con las normas de género con que se definen. El matrimonio gay, ¿perversión y pérdida de valores?

La heternormativa regula en su totalidad la sexualidad, los roles de género y las prácticas sexuales. Impone su estructura a través de la violencia y la invisibilización de la persona que no la cumpla, por ende “los sujetos regulados por esas estructuras, en virtud de que están sujetos a ellas, se constituyen, se definen y se reproducen de acuerdo con las imposiciones de dichas estructuras” (El género 47). Sin embargo, esta matriz heterosexual no corresponde con la naturaleza ni con la idea de verdad, como ella misma establece para legitimarse, pues el género es un constructo socio-histórico definido por la cultura, pero al no ser “verdadero”, ni fijo, ni natural, existe la posibilidad de elección. De ahí que se defienda el derecho de que seamos libres de elegir nuestro género, nuestra orientación y nuestras prácticas sexuales. El matrimonio gay, ¿perversión y pérdida de valores?

El movimiento contracultural de los años 60 popularizó los valores anti-heteronormativos dentro del movimiento LGBT para oponerse a las imposiciones opresoras que los ninguneaba, invisibilizaba y, en los peores casos, violentaba. De esta manera, preferían vivir en unión libre, sin hijos y, en algunos casos, ejercer la poligamia. Estos valores sirvieron para diferenciarse y contraponerse a la sociedad heteronormativa que los excluía. El matrimonio gay, ¿perversión y pérdida de valores?

A este punto era al que quería llegar, si pensamos bien, el matrimonio gay pervierte los valores primarios y ante los cuales se encaminó la lucha LGBT en sus inicios contraculturales. Sin embargo, habrá que ver por qué se dan estos cambios de enfoque en la luchar por esta causa. A mi manera de ver, y analizando la discriminación que hoy en día se da dentro del mismo colectivo (al rechazar a los hombres gays afeminados o “locas”, a las lesbianas “machorras”, a los gays que deciden ejercer la poligamia), las estructuras heteronormativas y machistas han logrado hacer mella dentro de la misma comunidad a la que ellas mismas discriminan. Es decir, algunos sectores de la comunidad LGBT han calcado o replicado la estructura heteronormativa, que en un principio rechazaban por opresora, dentro de su propia comunidad. Por lo cual discriminan a aquel que no desee contraer matrimonio y a aquel que sea demasiado “obvio” y exponga con sus gestos su falta de inteligibilidad en cuanto al género. El matrimonio gay, ¿perversión y pérdida de valores?

Cabe decir que esta discriminación no se da en todo el colectivo, y que muchos de los que apoyan el matrimonio homosexual en verdad desean contraer matrimonio y tener hijos porque en ello consiste su realización personal y no por simplemente copiar los esquemas heteronormativos. Yo no trato de demeritar el matrimonio gay, solamente busco que se respete a aquellos LGBT que no desean casarse, que no se les juzgue y que, sobre todo, no se olvide los inicios de la lucha y que se respete la diversidad dentro de la misma comunidad LGBT. Resulta irónico que los mismos discriminados discriminen a sus compañeros dentro del colectivo.  El matrimonio gay, ¿perversión y pérdida de valores?

Por último, me gustaría apuntar que personalmente apoyo el matrimonio gay, pues creo firmemente en la siguiente frase de Butler: “La transformación de las relaciones sociales se vuelve entonces más una cuestión de transformación de las condiciones sociales hegemónicas que de transformación de los actos individuales que generan esas condiciones” (“Actos…” 306). Reflexionando esta cita, creo que no basta con que se cambien los roles de género y se practique la homosexualidad o cualquier sexualidad periférica, pues las acciones individuales no generan el cambio en las condiciones sociales ni en las normas. Con esto quiero decir que quizás el movimiento LGBT contracultural de los 60, al contraponerse tan explícitamente a los valores heteronormativos solo logró que se les discriminara más, pues de cierta forma retaban los valores en los que la sociedad se estructuraba. En cambio, el matrimonio gay es una forma de insertarse dentro de esa sociedad, bajo sus valores, pero a la par que continúan su libertad de orientación y práctica sexual. Creo que a la larga es una manera válida de ir cambiando, poco a poco, las condiciones sociales de las que hablaba Butler. En fin, debemos seguir apoyando el matrimonio gay por la visibilidad y aceptación paulatina que puede generar en la sociedad, pero también debemos respetar y valorar a los que no desean casarse y prefieren mantenerse en unión libre o en poligamia y/o sin hijos, pues en esos valores radica el inicio de la lucha, además de que el colectivo LGBT debe ser un ejemplo de respeto a la diversidad.

Alexis Gómez para Watch and Think

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La adicción a lo “prohibido”

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¿Habías escuchado sobre esta adicción? En efecto, hay personas que son adictas al sexo, se conocen también como ninfómanas y a diferencia de otras adicciones, no es algo que se hable mucho socialmente. Usualmente tienen una naturaleza compulsiva por lo que siempre desean tener sexo y en cualquier circunstancia.

La adicción a lo "prohibido"

¿Cómo es que pasa de algo placentero a una adicción sin control? 

Se ha adjudicado que la razón puede deberse a lesiones en la corteza prefrontal medial del cerebro, lo que lleva a un comportamiento sexual compulsivo.

Otra razón puede deberse a abusos sexuales o provenir de una familia disfuncional, haciendo que la persona sea más propensa a tener un trastorno sexual.

La adicción a lo "prohibido"

¿Cuáles son las características?

  1. De entrada, debe existir un patrón que provoca un malestar significativo y esto lleva a la práctica frecuente de sexo.
  2. Pueden ser largos los periodos en que la persona tiene un descontrolado deseo sexual.
  3. Sufrir ansiedad cuando no pueden tener un encuentro sexual.
  4. Incumplimiento de actividades diarias.
  5. Seguir teniendo sexo a pesar de que se entienda que se padece un problema psicológico, generando baja autoestima en el adicto.
  6. Gran necesidad de tener sexo para conseguir el mismo efecto que provocaba inicialmente
  7. En la mayoría de los casos, las personas mienten y engañan sobre su conducta.
    La adicción a lo "prohibido"

En realidad no está completamente comprobado que existe la adicción al sexo como tal, pero sí es un hecho que hay gente que no logra controlarse en este ámbito. Estudios como los que se publicaron en la revista PLoS One nos enseñan que sí hay reacciones químicas en el cerebro, que son fuera de lo común, al exponer a los individuos a imágenes pornográficas. Sin embargo, no confirman una adicción como tal. Es un tipo de desorden que no se había explorado antes y la información que existe todavía es sumamente prematura. 

¿Cómo se trata a un adicto al sexo?

Una de las técnicas más empleadas es la terapia cognitivo-conductual, que ha demostrado tener excelentes resultados para enseñar al paciente a manejar y dominar su conducta hacia el sexo. Se les proporcionan herramientas para mejorar su calidad de vida y su manera de relacionarse con las personas por medio de educación sexual; ayuda al control e identificación de emociones, rastreando el problema de raíz y tratando de resolverlo dependiendo del origen y la personalidad de cada quien.

La adicción a lo "prohibido"

Algunos terapeutas aseguran que incluso la masturbación descontrolada o el consumo excesivo de material pornográfico pueden ser un signo de adicción sexual, aunque todas son hipótesis ya que, como mencionamos, es un tema que no sea ha indagado a profundidad.

Y tú, ¿ya conocías esta condición?

 

Mariana Díaz para Watch&Think

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La controversial navidad

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Una de las festividades más esperadas y queridas en la humanidad es la Navidad, vacaciones esperadas por millones de personas y seas devoto o no de esta celebración, no puedes escapar de ella. Las ciudades y pueblos comienzan a preparase para ella meses antes de diciembre y cada vez con mayor anticipación. Pero, ¿de dónde viene esta tradición?, ¿cuáles son los elementos que la caracteriza?

Una de sus características principales es el empleo de luces navideñas, en 1882 Eduard Johnson comenzó a comercializar las series de luces, inspirándose en las bombillas de las antiguas centrales telefónicas. Otro elemento que distingue a la Navidad, es el uso del pino o árbol navideño, se dice que hace más de dos mil años, en diciembre, en el día más corto del año las tribus nórdicas festejaban ese día recogiendo las cosechas, mataban a los animales y cortaban un tronco gigante de yute, colocaban abetos en sus casas y la celebración duraba doce días, esta tradición fue apropiada por el cristianismo.

No podemos olvidar el nacimiento, que representa el nacimiento de Jesús, en los testamentos de Mateo y Lucas se habla de esto de la siguiente forma. En Mateo, se menciona la estrella fugaz y los tres reyes magos con sus regalos especiales: oro, mirra e incienso, este es el primer ejemplo de dar regalos en Navidad. Mientras tanto, en el testamento de Lucas, se menciona la desventura de María al no encontrar refugio en la posada dando nacimiento a Jesús en un pesebre, los pastores que acudieron y la lluvia de ángeles. Pero, lo que es verdad, es que nadie sabe exactamente cuando nació Jesús, pues no hay que olvidar que los primeros cristianos no celebraban los cumpleaños, entonces, ¿por qué se dice que Jesús nació el 25 de diciembre?

Se tienen registros que los romanos celebraban por esas fechas el fin de año, estas celebraciones se llamaban “saturnales” y eran paganas, en esa fecha se repartían regalos y el 25 de diciembre (día del solsticio de invierno) festejaban el cumpleaños a los dioses Mitra y Sol Invictus, se encendían velas y hogueras. En el siglo IV, el cristianismo decidió comenzar a celebrar el nacimiento de Jesús e instauró el mismo día de las celebraciones romanas, el 25 de diciembre.

La iglesia adaptó varias tradiciones antiguas, ya en las iglesias esta fecha comenzó a celebrarse de manera seria y religiosa, pero fuera de las iglesias las personas hacían fiestas paganas donde se reunían para emborracharse. En la Edad Media tardía, la Navidad ganó popularidad, en la iglesia se celebraban misas y cantos en latín. En los pueblos la Navidad era fiesta y jolgorio, las personas salían a las calles. Fueron los reformistas quienes tuvieron que hacer una prohibición para encontrar el equilibrio de ambas versiones.

En Inglaterra la Navidad se prohibió por los destrozos que dejaban, incluso en el Nuevo Mundo también se intentaron evitar las celebraciones, lo veían como “naufragio de la castidad”. Las personas fueron adoptando poco a poco la Navidad y llevarlo de la calle a la casa, a un ambiente más íntimo.

Otro elemento fundamental es Santa Claus, aquel hombre vestido de rojo y risueño que reparte regalos en la noche de Navidad. Fue en Nueva York donde se le dio forma a la Navidad que celebramos hoy en día, por el esfuerzo de dos neoyorquinos del siglo XIX. El primero de ellos fue Clement Clarke, profesor de literatura en 1822, quien escribió el poema “Una visita de San Nicolás”, instaurando las tradiciones y sus fantasías en su escrito, hablando del Papá Noel como hoy lo conocemos. Se inspiró en San Nicolás un obispo del siglo IV quien daba regalos a los niños dentro de calcetines y en Sinter Clas, la versión holandesa de San Nicolás, este volaba por los cielos en un caballo.

La idea de que Papa Noel castigaba a los niños pequeños, tiene un oscuro secreto, antes se decía que San Nicolás iba acompañado de un demonio peludo con lengua grande que castigaba y hacia sufrir a los niños que se portaban mal, pero después del poema de Clement esta idea desapareció, también le agrego al personaje una pipa, le concedió la imagen de un elfo feliz con un saco lleno de juguetes, y este no se conocía por un caballo, sino por un trineo y lo que más interesaba en esa época, la celebración comenzó a ser familiar.

Sin embargo, no tenían las otras características que se le conceden hoy en día, y aquí es donde entra nuestro segundo personaje neoyorquino, el ilustrador Thomas Nast, quien en 1862, ilustró las celebraciones navideñas, a quien le dio la imagen de un viejo regordete, una lista de niños buenos y malos y el Polo Norte como su hogar. Referente al árbol de Navidad este comenzó a ganar fuerza a mediados del siglo XIX, por una imagen de la Reina Victoria y el Príncipe Alberto que cruzó el océano para instaurar esa tradición en las familias norteamericanas.

Ya entrado el siglo XX, la Navidad se caracterizó por las grandes ventas, cosa que sigue hasta nuestros días, pero de nuevo, todo esto viene de mediados del siglo XIX cuando en plena revolución industrial se apropió de la imagen de Papá Noel para comercializar los productos. En 1840, fue la primera vez que un centro comercial ocupó su imagen y esto se comenzó a usar con más frecuencia para anunciar a los productos de la época. Para 1940, Norman Rockwell adaptó la versión de Nast al siglo XX, unificando su imagen y volviéndola más cálida. Un año antes, en 1939, el escritor Robert Meick creó a Rodolfo el Reno, con la nariz roja y diez año después, se creó la música y se retomaron los versos de Meick para formar la canción que hoy conocemos todos.

Blanca Navidad, la otra canción principal de la celebración de Navidad se creó 1942 y causó conmoción en tiempo de la guerra y la posguerra. La película “Que bello es vivir” igual de la época, sirvió como pilar principal para ver el poder que tenía su reproducción en la televisión para llegar a las masas e instaurar los valores que defiende como la bondad, paz, amor y honestidad.

En los 60´s y 70´s se comenzaron a dar los especiales navideños en la televisión con personajes como el Grinch y Charlie Brown, con su especial de Navidad. En 1968, el Apollo 8 celebró por primera vez la Navidad en el espacio.

Hasta la fecha la manera de celebrar la Navidad va cambiando, modificando, no se queda nunca estática, una muestra de esto es que ahora con el internet las compras de Navidad se han disparado y reformado, así, las tradiciones siguen adaptándose y permeando en los diferentes hogares, pero eso sí, su eje central sigue intacto: pasar una noche de paz y amor con la familia y los seres queridos. La concepción que tenemos actualmente de la Navidad se ha ido construyendo desde tiempos antiquísimos, pero específicamente desde hace 200 años y con la revolución industrial, llegó a instaurarse las bases del imaginario colectivo que se tienen de ella, ¿y tú, cómo celebras la Navidad?

Paola Gris Pier para Watch&Think

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El arbolito de navidad

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Ya son épocas decembrinas, y con ello, la eterna duda: ¿árbol natural o artificial?, si bien las posturas son encontradas entre cultivadores de árboles de Navidad quienes defienden el consumo de ejemplares naturales frente a los artificiales, alegando que son más ecológicos y generan residuos biodegradables fáciles de reciclar. Por su parte, los ecologistas advierten que el porcentaje de supervivencia de esos árboles es de uno por mil. Y aconsejan el árbol artificial, con tal que se guarde de un año para otro y que no acabe en el vertedero provocando toxinas.

Si estás pensando elegir un árbol navideño para estas fiestas, lo primero que deberás decidir es qué tipo de árbol estás buscando, Te invitamos a reflexionar sobre la elección del árbol navideño analizando los pros y contras de cada uno de estos, así mismo, nuevas tendencias en árboles navideños.

Árbol artificial.

Pros:

Los árboles artificiales son más económicos que los naturales, al poder utilizarlos año tras año, suelen ser muy resistentes pueden durar más de 10 años.

Se ahorra dinero en la decoración ya que existen modelos que ya traen las luces o adornos integrados.

Contras:

Los diversos procesos por los que pasa la fabricación de los árboles de Navidad artificial contaminan hasta 20 veces más que quemar cinco llantas.

A pesar de que podremos utilizar el mismo arbolito durante varios años los impactos relacionados con su fabricación son demasiado importantes. Ya que entre los materiales que se requieren para su elaboración están los plásticos, PVC y aluminio, en cuya producción y procesamiento consumen gran cantidad de recursos naturales y generan gran cantidad de residuos y contaminación.

Árbol natural:

Pros:

Podrá disfrutar su frescura y perfumar tu casa de forma natural durante la Navidad.

Si se compra un arbolito vivo con sus raíces intactas, se puede plantar en su jardín después de las festividades. Ayuda a preservar el ecosistema natural durante su ciclo de vida. Contribuyendo a limpiar y descontaminar el aire en su proceso de convertir gas carbónico en oxígeno, (un pino natural por ejemplo, provee oxígeno a 18 personas todos los días).

Contras:

Promueve la talla clandestina de los pinos.

Utilizar un árbol nacido en el bosque (y más aún si se tala para ello) como árbol de Navidad casero, es una acción antiecológica que atenta contra el ecosistema que provee albergue a muchas especies como pajaritos, ardillas e insectos.

Son más difíciles de transportar que los artificiales y más frágiles. Además hay que tener especial cuidado a la hora de comprarlo.

Al tener un arbolito natural en casa, hay que tener en cuenta que requiere de más cuidados que los artificiales. Hay que regarlos, y no colocarlos cerca de fuentes de calor, y no usar luces que pudieran provocar que se caliente y se seque.

Ahora bien, existen nuevas tendencias en árboles navideños y estas son a base de materiales reciclados, que van desde cartón, botellas de pet o vidrio, luces de led con ayuda de una pared blanca, etc., la creatividad y originalidad de cada quien no tiene límites, y si lo creativo no es muy tu fuerte, en internet se pueden encontrar distintos tutoriales de cómo elaborarlos dependiendo de tus gustos, puedes consultar desde YouTube hasta Facebook para encontrar ¡ideas increíbles!, como @closetitgirls. Sea cual sea tu elección, el objetivo es tratar de causar el menor daño al ecosistema.

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