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Watch & Think | 17/08/2017 | 8:08 pm
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Educación, ¿quién la aprovecha realmente?

Algunas clases sociales consideran a la educación como un elemento esencial para el desarrollo y crecimiento de las personas. Es un derecho, un privilegio y hasta una solución a la incertidumbre del futuro. En realidad, es imprescindible en casi todas las culturas y en todos los sistemas que deseen preservar el conocimiento. Educación ¿quién la aprovecha realmente?

Sin embargo, la escuela se ha ido adaptando a las formas de gobierno por las que hemos pasado y, en la actualidad, esto ha tenido consecuencias dolorosas.  

Desde el comienzo de las culturas alrededor del mundo, la educación y la escuela han existido con diferentes formas, pero el sistema educativo moderno es el resultado de múltiples luchas sociales y revolucionarias para que la población pueda tener acceso al conocimiento y encuentre explicaciones para lo que pasa en nuestra vida, y así construir un mundo mejor. Sin embargo, al mismo tiempo se ha convertido en una herramienta para que el sistema económico y político se perpetúe. 

Educación ¿quién la aprovecha realmente?

Kohlberg, en 1981, explicó que el objetivo de los sistemas educativos es la difusión de algunas conductas y valores que se buscan en la población, para que se pueda reproducir el mismo orden social que ya existe. Desde niños se nos dice cómo debemos comportarnos, qué está bien y qué está mal, qué debemos de buscar para el futuro, y estas ideas son implantadas de manera natural, como si siempre las hubiéramos deseado y no fueran enseñadas.

Entonces, el sistema educativo tiene estas dos vertientes principales: una que busca el conocimiento como una herramienta de cambio, donde se generan las ideas para que el mundo resulte un lugar más favorable para todos; y la otra, que busca reproducir un conocimiento estático que mantenga el poder en las mismas manos.

La educación hoy

Según edsdats, el 90.7% de los niños en edad escolar alrededor del mundo están inscritos en la primaria, para la educación secundaria el 62.5% y, para la educación terciaria o superior, alrededor del 30%. Si relacionamos estas cifras con las funciones de la educación, podemos decir que para enseñar los valores y las formas de vida preestablecidas a los niños, sí funciona; pero para generar nuevo pensamiento y cambiar el rumbo del mundo, sólo el 30% de la población a nivel mundial tiene acceso a una educación completa. Educación ¿quién la aprovecha realmente?

Sabemos que existen muchísimos modelos educativos diferentes y que algunos, como el finlandés, han generado los resultados más positivos en su sociedad. Sin embargo, en gran parte del mundo no funciona igual.         

En algunas instituciones, la educación no funciona como una generadora de pensamiento revolucionario. A lo largo de nuestra experiencia académica, hemos sido víctimas de maestros que no pasan de ejercicios y lecturas de los libros, o maestros que todo su programa se reduce a exposiciones de los alumnos, en fin, docentes que no están comprometidos y que, si logramos aceptar y ver sus porqués en lugar de criticarlos, podemos entender que ellos también son víctimas de su formación académica, de sus bajos salarios, de su cansancio, de una infraestructura inadecuada, del sobrecupo del aula, etc. En realidad este es un problema a nivel sistema más que a nivel individual. Educación ¿quién la aprovecha realmente?

¿Qué tienen que ver estas fallas en la educación con el sistema político actual?

El neoliberalismo es una teoría de prácticas político-económicas que afirma que la mejor manera de promover el bienestar del ser humano consiste en no restringir el libre desarrollo de las capacidades y de las libertades empresariales del individuo con derechos de propiedad privada fuertes, mercados libres y libertad de comercio (Harvey, 2005).

El problema de que creamos que el bienestar consiste en el desarrollo de actividades económicas, deriva en la sumisión de la intelectualidad al poder económico y político. Es decir, educamos para el bienestar de la economía y de la política, bien dice Chomsky que domesticamos en lugar de educar. Educación ¿quién la aprovecha realmente?

Las decisiones de cómo educar y qué sistema llevar son tomadas por las élites, que son representadas por los empresarios, los políticos, el clero y el mundo del espectáculo; ¿cómo buscan que seamos educados?  

Desde la entrada del capitalismo, se ha buscado que se eduque para generar más mano de obra capacitada y más consumidores de todos los productos y, como las cosas que tienen valor para este sistema son las materiales y económicas y el movimiento del mundo se basa en el consumo constante y desmedido, el sistema educativo profundo no resulta un buen negocio, ya que no genera ingresos a corto plazo. Por lo mismo hoy en día hay menos presupuesto para la educación y, para hacerla eficiente, se implementó un sistema educativo en el que se “capacita” a países subdesarrollados y dependientes, como México, para generar mano de obra semicalificada que se pueda integrar a la industria rápidamente. 

Educación ¿quién la aprovecha realmente?

Además, en Latinoamérica, esta política neoliberal califica a los programas académicos sobre el criterio de utilidad, y para que sea útil, tiene que pertenecer al mercado laboral y generar capital. Por lo tanto, programas con orientaciones sociales (humanidades, educación, artes), han sido reorientadas por programas más rentables.

Por último, este sistema también ha hecho que las instituciones privadas empiecen a funcionar como un comercio, donde hay “consumidores” de educación, a pesar de que anteriormente esta era concebida como un bien de consumo público, generando la apertura de muchas universidades, devaluando el valor de los estudios y, muchas veces, evadiendo estándares de calidad.

¿Qué nos queda por hacer?

Por cómo va el rumbo del mundo, no parece que vaya a haber un cambio a nivel global a corto plazo, ya que el poder cada día tiene más control. Sin embargo, puede ser que, si tomamos conciencia, podemos hacer algo para poder cambiarlo, al menos en el sistema educativo.

Una de las maneras en que podemos hacer un posible cambio, es en contratar  docentes que estén realmente involucrados con sus alumnos, y que, a pesar de la educación institucionalizada, puedan hacer que sus alumnos busquen crecer y desarrollarse como personas, facilitándoles la adquisición de habilidades tanto académicas como de crecimiento humano y social. Educación ¿quién la aprovecha realmente?

Otro lugar donde se puede generar un cambio es en la manera de evaluar al alumnado: las instituciones están hechas para que un solo tipo de niños sean valorados y sobresalgan, y si pudiéramos dar espacio a todas las diferentes capacidades, velocidades, formas de ser, aspiraciones, maneras de aprender, motivaciones y cuestiones sociales- como etnia y cultura- podríamos generar sociedades más equilibradas y justas.

Chomsky menciona lo importante que es la formación docente, dice que los profesores tienen que ser intelectuales auténticos, con capacidad de análisis y criterio fundado, que puedan denunciar la injusticia y la hipocresía, y dice que, de esta manera, podríamos hacer que los alumnos conocieran los verdaderos valores y solidaridad social, haciéndolos capaces de pensar por sí mismos y dándoles una verdadera forma de libertad. Educación ¿quién la aprovecha realmente?

Aunque esta es una respuesta que va directamente a los docentes, podemos empezar a replantearnos nuestra forma de vida y reestructurar lo que nos parece adecuado. Esta es una solución que puede parecer simplista y que muchas veces se ha criticado y con buenas razones, pero en un mundo tan cerrado como en el que nos encontramos, podemos replantearnos nuestra realidad y poder generar un pensamiento diferente en nuestro entorno inmediato y esperar que, con el paso del tiempo, el mundo pueda empezar a girar para otro lado.

La tercera propuesta, la mejor manera para mejorar el sistema educativo en nuestro país, sería ponerles las cartas sobre la mesa a los estudiantes desde el principio, o sea que les expliquemos a nuestros jóvenes por qué están estudiando, para qué sirve lo que están aprendiendo, de dónde salió la idea de la escuela, qué les puede dejar, y también decirles que tienen más posibilidades y que sólo buscamos que sean plenos. 

Educación ¿quién la aprovecha realmente?

¿Qué podrías hacer en tu entorno para propiciar el cambio?

Dolores Reyes para Watch&Think

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