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Dependencia que esclaviza

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Vivimos en una época donde el celular es algo indispensable, tan indispensable que ya ni siquiera se razona si se tiene que llevar o no cuando salimos de casa: es un hecho que tiene que estar con nosotros. Lo ocupamos cuando vamos caminando en la calle, cuando nos transportamos en vehículo, cuando comemos, cuando nos vamos a dormir, cuando trabajamos, vaya, hasta lo ocupamos momentos antes de meternos a bañar.

Parece increíble reflexionar cuánto usamos el celular en nuestra vida cotidiana, y aunque no lo queremos aceptar, tenemos una gran dependencia hacia él, pero claro, estamos tan sumergidos en el celular que ni siquiera nos ponemos a pensar cuánto poder tiene este pequeño aparato sobre nosotros, ni cuánto tiempo perdemos en él o cuántas horas transcurren con nuestros ojos fijos a la pantalla.

Hoy en día, hasta las prendas que ocupamos están diseñadas para contener el celular y por ende, tenerlo cerca de nuestro cuerpo todo el tiempo. Con el celular las relaciones que se dan entre personas son esporádicas, sobre todo si nos situamos en las redes sociales ya sea: Facebook, Instagram, Twitter, WhatsApp y demás. En donde estamos comunicándonos con una pestaña de internet, pero la realidad es que detrás de cada usuario, hay una persona humana (exceptuando los bots), que siente y tiene una vida propia, ideas, concepciones del mundo y también cuenta con deseos y aspiraciones, a la cual, posiblemente pocas veces vemos físicamente.

Pero, ¿por qué hay tanta dependencia del celular? Las comunidades virtuales son uno de los espacios más importantes donde se gesta la necesidad de estar online todo el día y donde se gestiona el sentimiento de pertenencia y aceptación a cierto grupo social, lo que da origen al sentimiento de dependencia de los medios de comunicación en el Internet. En la realidad virtual existe un mundo “paralelo”, online, una especie de universo hiperposmoderno donde tiempo, espacio, geografía, identidades y cultura tienen otras dinámicas. En estas comunidades se hablan de temas de discusión pública, donde todas las personas que están involucradas tienen una noción del tema en boga, parte de una noción en común o de un estilo de vida a la que todos los usuarios se sienten identificados, así se dan los lazos y códigos de identificación más fuertes. Gracias a todas estas diferentes relaciones que se dan, la persona que ocupa el celular se reafirma y se sitúan en un espacio de confort, donde se siente seguro con el ambiente externo que es hostil, haciendo estos lazos más fuertes.

Y ¿qué es lo que más hacemos cuándo estamos online, además de dar likes y observar el contenido de la web? Escribimos, leemos, nos comunicamos por texto: el texto es esencial para que las redes sociales sobrevivan es la parte más importante para intercambiar nuestras ideas. Así, nos encontramos con personas caminando por la calle escribiendo en el celular, intercambiando sus ideas y recibiendo respuestas de todas sus inquietudes, generando personas inseguras en su mayoría, sin poder estar tranquilos sin el celular y con una necesidad constante de tenerlo en la mano y la perdida o la falta de este provoca en muchos casos el síndrome de órgano fantasma, padecimiento que suelen tener las personas que sufrieron una mutilación.

Por ello, es común encontramos con personas que se sienten nerviosas si no tienen el celular en la mano, que comienzan a temblar, a sentirse agredidos, sienten ligeramente un vacío en su cuerpo y en su estado de ánimo; es tan grave el problema que ya hasta se ha denominado como un síndrome. Lo que nos puede dar pie a la siguiente pregunta: ¿La tecnología si nos ha ayudado o sólo nos ha vuelto seres más inseguros de lo que ya somos, de la fragilidad que siempre ha tenido el ser humano, sin importar la época histórica?

La dependencia al celular sólo nos ha vuelto seres más “protegidos” o con más “acceso a la información”, pero al mismo tiempo, nos vuelve más vulnerables y fáciles de ver para los demás, más expuestos y sin respetar tanto nuestra privacidad (en la medida, claro está, que uno lo permita) con el uso de las redes sociales. Lo importante aquí sería tomar conciencia del poder que le damos a nuestro celular: las cosas adquieren la importancia que nosotros le otorgamos, claro que es una herramienta necesaria en nuestra vida, que nos permite estar conectados ante cualquier emergencia y por donde se dan canales de trabajo, pero de nosotros depende cuando nos va a esclavizar, cuánto tiempo le damos y sobre todo, cuánto queremos disfrutar nuestra vida, pero toda esa vida offline.

Paola Gris Pier para Watch&Think

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Pros y contras de tener amigos con beneficios

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Con el tipo de vida tan acelerada que muchos llevamos, es difícil plantearnos empezar una relación de pareja, además de que influyen muchos factores como la estabilidad emocional, el tiempo, la disponibilidad para compartir nuestra vida, entre otros, es por eso que es muy común hacerse de un amigo con derechos ya que parecería algo menos complicado pero, ¿de verdad crees que es tan sencillo? Te presentamos los pros y contras de tener un amigo con beneficios.

Pros y contras de tener amig@s con derechos

Desde mi punto de vista, este tipo de relaciones es jugar con fuego, pues normalmente uno de los dos, tarde o temprano, termina enamorado y ese no es el problema, lo complicado es cuando la otra persona dice “pero tú y yo no somos nada” y es ahí que se sale de nuestras manos. Y es que seamos sinceros, nunca nos ponemos a platicar con el amigo o amiga en cuestión sobre ese tema, no es como decir “seguiremos siendo amigos solo que ahora nos besaremos y de vez en cuando exploraremos nuestras sexualidad pero sin sentir nada, ¿ok?” ¡No!, no somos tan valientes y simplemente esas cosas se dan.

Este tipo de relaciones, generalmente, se pasan durante la época universitaria, pero no quiere decir que personas más mayores no puedan tenerlas. A continuación te dejamos la lista de los pros y contras.

PROS

  • Confianza. Normalmente, cuando empezamos este tipo de relaciones ya conocemos de hace tiempo a la persona por lo que los lazos de la amistad tienden a reforzarse. Además, no tendrás que preocuparte por quedar bien con la persona por lo que no te importará hacer el ridículo o ser un poco torpe.

    Pros y contras de tener amig@s con derechos

  • Liberar tensión sexual sin compromiso. Si tienes un amigo con derechos deberá existir una fuerte química sexual pero no tendrás la necesidad de sentirte comprometido en otros aspectos de tu vida.

CONTRAS

  • Riesgo de enamorarse. No es nada fuera de la realidad que esto suceda, separar el sexo de las emociones fuertes es complicado y más si es alguien con quien continuamente tienes contacto. Esta intimidad, tarde o temprano, termina generando emociones más intensas que las de una amistad.
  • Celos. ¿Por qué debería tener celos, si solamente somos amigos? Además, al no haber un compromiso formal, ambos pueden salir con otras personas por lo que los celos pueden presentarse en cualquier momento.

    Pros y contras de tener amig@s con derechos

  • Dejar de conocer más personas. Nos metemos tanto en esta onda de amigos con derechos que, con el tiempo, nos damos cuenta que hemos ignorado o dejado pasar todas las buenas oportunidades que pueden existir para una relación comprometida.
  • Riesgo de perder la amistad. Con solo que una de las partes comience a generar sentimientos más profundos por la otra persona, la amistad se habrá perdido o será muy difícil recuperarla. El vínculo cambia para siempre y se puede convertir en una situación muy incómoda.

Pros y contras de tener amig@s con derechos

Ahora conoces los beneficios y riesgos de mantener una relación así, depende de ti si te sientes preparado emocionalmente para mantenerla.

Mariana Díaz para Watch&Think

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¿Cómo sanar un corazón roto?

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El amor, así como nos puede hacer suspirar todo el día, también, cuando terminamos con alguien, podemos sentir que el mundo se acaba. En estos casos lo mejor es dejar que pase el tiempo, sin embargo, algunas actividades te pueden ayudar a reafirmar nuevamente tu confianza y a que te sientas mejor más rápidamente.

El corazón roto se suele relacionar con la amargura, soledad, tristeza, derrota, vacío, dolor y desilusión. El primer paso para curarlo es aceptar que se puede empezar de cero y que es necesario soltar el pasado para disfrutar el presente. Soltar la idea de “no encontraré a alguien igual” que es un síntoma del enamoramiento: ver al ser amado como único y especial, cuando existe un mundo lleno de personas diferentes.

1. Deshazte de todos los recuerdos físicos que puedas llegar a tener de tu ex relación. Hablamos de todas esas fotos, regalos, cartas y objetos que te puedan recordar a esa persona. Evita contactarla y déjala como parte de tu pasado, cierra la puerta completamente.

¿Cómo sanar un corazón herido para volver a amar otra vez?

2. Mantente ocupado en actividades que te llenen y te hagan sentir útil. Es importante que te mantengas activo, está comprobado que la inactividad trae la frustración y ésta propicia la depresión.

¿Cómo sanar un corazón herido para volver a amar otra vez?

3. Sal más con tus amigos. ¿Dejaste de ver amistades o descuidaste algunas por estar con tu ex? ¡Perfecto!, este es el momento de recuperarlas, te ayudará a darte cuenta de que aún puedes reír.

¿Cómo sanar un corazón herido para volver a amar otra vez?

4. Cuida tu salud. Estar en un buen estado físico ayuda a contrarrestar el dolor emocional y también el verte bien. El corazón roto trae consigo estrés y éste genera diversos desfases en el sueño y la alimentación por lo que es muy fácil descuidar nuestra salud.

¿Cómo sanar un corazón herido para volver a amar otra vez?

5. Date más tiempo para ti. Ocúpate en las actividades que más te hagan feliz y te ayuden a aceptarte de una manera más completa, esto aumentará tu autoestima y acelerará el proceso de superación.

¿Cómo sanar un corazón herido para volver a amar otra vez?

6. Averigua qué salió mal en tu relación. Pero cuidado, no con esto te victimices y te sientas culpable, este paso es solamente para no repetir en el futuro los mismos errores que cometiste y, así, llegues más fuerte y maduro a tu siguiente relación.

¿Cómo sanar un corazón herido para volver a amar otra vez?

7. Perdona. Perdona a tu ex y perdónate a ti por todos los momentos en que ambos se equivocaron. Te sentirás más libre al no guardar ningún rencor, además de que te será más fácil aprender de la relación.

¿Cómo sanar un corazón herido para volver a amar otra vez?

Con estos sencillos pasos, poco a poco, tu corazón comenzará a sanar y te sentirás más fuerte y confiado, lo que hará que te abras nuevamente a conocer a nuevas personas.

¿Estás listo?

Paola Gris Pier para Watch&Think

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La adicción a lo “prohibido”

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¿Habías escuchado sobre esta adicción? En efecto, hay personas que son adictas al sexo, se conocen también como ninfómanas y a diferencia de otras adicciones, no es algo que se hable mucho socialmente. Usualmente tienen una naturaleza compulsiva por lo que siempre desean tener sexo y en cualquier circunstancia.

La adicción a lo "prohibido"

¿Cómo es que pasa de algo placentero a una adicción sin control? 

Se ha adjudicado que la razón puede deberse a lesiones en la corteza prefrontal medial del cerebro, lo que lleva a un comportamiento sexual compulsivo.

Otra razón puede deberse a abusos sexuales o provenir de una familia disfuncional, haciendo que la persona sea más propensa a tener un trastorno sexual.

La adicción a lo "prohibido"

¿Cuáles son las características?

  1. De entrada, debe existir un patrón que provoca un malestar significativo y esto lleva a la práctica frecuente de sexo.
  2. Pueden ser largos los periodos en que la persona tiene un descontrolado deseo sexual.
  3. Sufrir ansiedad cuando no pueden tener un encuentro sexual.
  4. Incumplimiento de actividades diarias.
  5. Seguir teniendo sexo a pesar de que se entienda que se padece un problema psicológico, generando baja autoestima en el adicto.
  6. Gran necesidad de tener sexo para conseguir el mismo efecto que provocaba inicialmente
  7. En la mayoría de los casos, las personas mienten y engañan sobre su conducta.
    La adicción a lo "prohibido"

En realidad no está completamente comprobado que existe la adicción al sexo como tal, pero sí es un hecho que hay gente que no logra controlarse en este ámbito. Estudios como los que se publicaron en la revista PLoS One nos enseñan que sí hay reacciones químicas en el cerebro, que son fuera de lo común, al exponer a los individuos a imágenes pornográficas. Sin embargo, no confirman una adicción como tal. Es un tipo de desorden que no se había explorado antes y la información que existe todavía es sumamente prematura. 

¿Cómo se trata a un adicto al sexo?

Una de las técnicas más empleadas es la terapia cognitivo-conductual, que ha demostrado tener excelentes resultados para enseñar al paciente a manejar y dominar su conducta hacia el sexo. Se les proporcionan herramientas para mejorar su calidad de vida y su manera de relacionarse con las personas por medio de educación sexual; ayuda al control e identificación de emociones, rastreando el problema de raíz y tratando de resolverlo dependiendo del origen y la personalidad de cada quien.

La adicción a lo "prohibido"

Algunos terapeutas aseguran que incluso la masturbación descontrolada o el consumo excesivo de material pornográfico pueden ser un signo de adicción sexual, aunque todas son hipótesis ya que, como mencionamos, es un tema que no sea ha indagado a profundidad.

Y tú, ¿ya conocías esta condición?

 

Mariana Díaz para Watch&Think

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